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4 trucos para practicar la escucha activa



Para escuchar bien, no basta con solo escuchar.

La comunicación es fundamental para establecer y mantener relaciones sanas y duraderas. Y uno de sus elementos clave es precisamente saber escuchar. La escucha llamada “activa” ayuda a construir relaciones sólidas, a comprender mejor a las personas que te rodean, tus compañerxs de trabajo y también a fortalecer tu propia empatía.

El concepto de "escucha activa" fue desarrollado por el psicólogo estadounidense, Carl Rogers en el entorno terapéutico. Sin embargo, el concepto ha ido mucho más allá del marco inicial de la entrevista entre psicóloga/o y paciente para convertirse en un verdadero pilar de comunicación dentro de las organizaciones.


¿Qué es la escucha activa?

La escucha activa se da en cualquier situación donde una persona quiere expresar sus sentimientos y la otra, escucha el mensaje con empatía. Es decir, cuando escuchas a a alguien para entender realmente lo que está diciendo. El objetivo es demostrarle que has entendido su mensaje.


Cuando escuchas activamente, te enfocas en lo que dice esa persona en lugar de pensar en tu siguiente respuesta o interrumpir con tu aportación. En la escucha activa, para confirmar que has entendido bien el mensaje, debes reformular lo que has oído. Y dependiendo de la conversación, también puedes profundizar en el tema haciendo una pregunta abierta específica.


La escucha activa es una herramienta que te ayuda a tener conversaciones más profundas, efectivas y auténticas. Cuando prestas toda tu atención a lo que dice la otra persona, sin pensar en lo que vas a decir ni interrumpir su discurso, entonces consigues desarrollar habilidades comunicativas más efectivas.


¿Ya practicas la escucha activa?


Quizás alguna vez hayas oído decir a alguien: "No entendiste lo que quise decir”, “Parece que estoy hablando con una pared”, "Déjame terminar por favor”, etc.


¡La escucha activa no es innata! Al contrario, todos tenemos más bien una tendencia a querer tener la última palabra. Así que esta habilidad para conseguir escuchar con empatía y de manera positiva y abierta ¡se puede aprender!

¿Para qué sirve la escucha activa?

La escucha activa es muy útil en muchas situaciones, ya sean profesionales o personales. Por ejemplo te sirve para:


- Mejorar la comunicación y hacer que llegue tu mensaje de forma clara;

- Fomentar la colaboración con los demás;

- Entender realmente lo que la otra persona está diciendo y sintiendo;

- Establecer conexiones más fuertes y duraderas;

- Mostrar empatía, compasión y comprensión;

- Resolver (y evitar!) conflictos;

- Generar confianza.


Sentirse escuchada/o contribuye a un mayor bienestar y por consiguiente se traduce en un menor estrés. Disminuyen las tensiones, las frustraciones o las cosas que quedan sin decir. Todos estos elementos ya sabemos hoy, gracias a numerosas investigaciones y también a la experiencia diaria, que juegan a favor de tu bienestar y el de los demás. Ya sea en el trabajo o en tu vida personal.


Los 4 trucos para practicar la escucha activa


1. Escucha activamente sin interrumpir


Durante una conversación, a veces tenemos el impulso de intervenir y dar nuestra opinión, o desarrollar un argumento que la otra persona acaba de plantear. Aunque este tipo de interrupción puede servir en algunas conversaciones, debes evitar interrumpir cuando escuchas activamente para poder comprender realmente a tu interlocutor/a.

Dedica toda tu atención y tu energía a lo que dice la otra persona. Seguramente tendrás una opinión sobre lo que dice, pero procura dejarla de lado mientras escuchas.


2. Reformula sin juzgar


Una vez que la otra persona haya terminado de hablar, reformula sus palabras con tus propias palabras. Este paso le permite a la otra persona comprobar que has entendido lo que él/ella estaba tratando de expresar. En caso de malentendido podrá aclarar lo que dijo.


Al reformular y resumir lo que dice tu interlocutor/a, le demuestras que le estás dedicando toda tu atención. Al reformular, evita agregar opiniones o comentarios personales, ya que el objetivo de la escucha activa es centrarse en la otra persona sin juzgar.

Si fuese necesario, también asegúrate de entender lo que la otra persona quiso decir pidiéndole que aclare el significado de ciertas cosas: "¿Qué quieres decir con..."?


3. Haz preguntas abiertas y específicas


Una vez que tu interlocutor/a haya terminado de hablar, muestra tu implicación haciendo preguntas abiertas y específicas. Formula estas preguntas sin hacer juicios personales. Recuerda, debes concentrarte en lo que dice la otra persona.


Por ejemplo, haz las siguientes preguntas: "¿Me puede decir más sobre eso?”, ”Cómo te sentiste?”, "¿Qué puedo hacer para ayudarte?”, etc.

Pregunta, si es necesario, por más detalles, para tener más elementos sobre el punto de vista del otro. Cuidado, en ningún caso se trata de buscar soluciones en su lugar, sino de mostrar una gran empatía para ponerte en el lugar del otro. Por ejemplo puedes preguntar: “En tu opinión, ¿cómo podrías hacer… “.

4. Elige una comunicación no-verbal positiva


Dado que no vas a hablar mucho durante la escucha activa, la mejor manera de mostrar tu apoyo es a través de una comunicación no verbal positiva, es decir cualquier comunicación distinta de las palabras: la expresión facial, los gestos, la postura y el lenguaje corporal, etc.


Para adoptar una comunicación no verbal positiva:

  • Mira a tu interlocutor/a a los ojos.

  • Evita cruzar los brazos y moverte nerviosamente, ya que estos comportamientos son sinónimos de distracción.

  • Si la situación lo permite, siéntete libre de sonreír y asentir con la cabeza. Estas señales no verbales dejan en claro a la otra persona que estás prestando atención a lo que dice y la tranquiliza durante la conversación.

  • En caso de una conversación virtual, sonríe y asiente cuando la otra persona está hablando. Evita hacer otra cosa al mismo tiempo y apartar la vista de la pantalla. Mantén tu cámara encendida y concéntrate en tu interlocutor para mostrarle tu interés.

También observa la comunicación no-verbal de la otra persona. Algunas personas se expresan con más facilidad que otras. La persona que habla frente a ti está tratando de exponer con palabras sus emociones y sentimientos.


2 pasos sencillos para que puedas empezar hoy mismo


La teoría está bien..... ¡pero pasemos a la práctica! Vamos a proponerte poner foco en entrenarte en "escucha activa" para sentir, observar y experimentar sus beneficios.


Escoge ahora mismo un día. El que consideres que puede ser óptimo para tu entrenamiento (porque vas a conversar con gente, o tienes reuniones o simplemente porque es un día en el que te vas a dedicar a ti misma/o este ratito de entrenamiento). Ese día....


Paso 1: cada vez que alguien te hable, procura mejorar su escucha activa siguiendo los 4 trucos que te hemos presentado. Deja que la otra persona se exprese, muestra señales visuales y verbales, luego reformula y resume lo que se ha dicho y añade preguntas abiertas si fuese necesario.


Paso 2: muestra empatía y una actitud positiva, mientras permaneces en ese lugar en el que simplemente estás escuchando de manera abierta, sin juzgar. Acostúmbrate a no quedarte detrás de tu propio punto de vista y sal de tu zona de confort para ponerte en el lugar de la otra persona.

La escucha activa: una habilidad clave sea cual sea tu profesión.


Cuando un compañero/a, supervisor/a o cliente comparte sus pensamientos e inquietudes contigo, la escucha activa te ayuda a mostrar empatía y comprensión mientras fortaleces tu vínculo con él/ella. Escuchar activamente es una herramienta clave que te ayuda a conectar, optimizar la colaboración y estimular el trabajo en equipo.

En ESCOACHING, tenemos a tu disposición varios cursos que permiten desarrollar este tipo de habilidades. Consulta nuestro catálogo o reserva tu primera consulta gratuita de 30 minutos para contarnos tu caso y poder ayudarte de forma personalizada


¡Estaremos encantadas de asesorarte!


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